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Seis meses después, las cosas parecen haber vuelto a la normalidad en San Antonio. Sin embargo, Povedilla recibe una llamada de Salazar para utilizar el virus y le da instrucciones para que vaya una plaza y se ponga un disfraz de lagarto. Paco y los demás agentes se comprometen a no quitarle los ojos de encima.
Mientras, Lucas sigue infiltrado en la banda de Salazar y ya no vive en el barrio. Don Lorenzo ya ha vuelto a su trabajo y les dice a sus hombres que Salazar no es el objetivo de la Interpol, sino el Kaiser.
La estrategia de Lola y Paco para quitarle las ganas a Sara de ser policía no funciona, ella ya ha ingresado en la academia y Paco ordena a Curtis, Quique, Rita y Aitor que hagan lo posible para que Sara cambie de idea haciéndole ver el lado más oscuro y más sucio de la profesión.
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