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La joven estrella de Hollywood Taylor Mays se escabulle por la parte de atrás de una discoteca de moda para evitar a los paparazzi. De camino a su casa en Mullholand Drive, habla con alguien por teléfono. Dice que no va a volver y que al fin se siente libre. En ese momento un coche le echa de la carretera y cae por el cañón.
Cuando se encuentra el cuerpo, la suposición inmediata es que ha sido obra de un paparazzi. En el parachoques hay pintura plateada, y en su organismo se encuentran restos de cocaína y éxtasis.
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